martes, 2 de marzo de 2010

IMPERIALISMO COMO FASE PARTICULAR DEL CAPITALISMO

LENIN: EL IMPERIALISMO, COMO FASE PARTICULAR DEL CAPITALISMO

Intentaremos ahora hacer un balance, resumir lo que hemos dicho más arriba sobre el imperialismo. El imperialismo ha surgido como desarrollo y continuación directa de las propiedades fundamentales del capitalismo en general. Pero el capitalismo se ha trocado en imperialismo capitalista únicamente al llegar a un cierto grado muy alto de su desarrollo, cuando algunas de las propiedades fundamentales del capitalismo han comenzado a convertirse en su antítesis, cuando han tomado cuerpo y se han manifestado en toda la línea los rasgos de la época de transición del capitalismo a una estructura económica y social más elevada. Lo que hay de fundamental en este proceso, desde el punto de vista económico, es la sustitución de la libre concurrencia capitalista por los monopolios capitalistas. La libre concurrencia es la propiedad fundamental del capitalismo y de la producción de mercancías en general; el monopolio se halla en oposición directa con la libre concurrencia, pero esta última se ha convertido a nuestros ojos en monopolio, creando la gran producción, eliminando la pequeña, reemplazando la gran producción por otra todavía mayor, llevando la concentración de la producción y del capital hasta tal punto, que de su seno ha surgido y surge el monopolio: cartels, sindicatos, trusts, y, fusionándose con ellos, el capital de una docena escasa de bancos que manejan miles de millones. Y al mismo tiempo, los monopolios, que se derivan de la libre concurrencia, no la eliminan, sino que existen por encima y al lado de ella, engendrando así una serie de contradicciones, rozamientos y conflictos particularmente agudos. El monopolio es el tránsito del capitalismo a un régimen superior.

Si fuera necesario dar una definición lo más breve posible del imperialismo, debería decirse que el imperialismo es la fase monopolista del capitalismo. Una definición tal comprendería lo principal, pues, por una parte, el capital financiero es el capital bancario de algunos grandes bancos monopolistas fundido con el capital de los grupos monopolistas de industriales y, por otra, el reparto del mundo es el tránsito de la política colonial, que se expande sin obstáculos en las regiones todavía no apropiadas por ninguna potencia capitalista, a la política colonial de dominación monopolista de los territorios del globo, enteramente repartido.

Pero las definiciones excesivamente breves, si bien son cómodas, pues resumen lo principal, son, no obstante, insuficientes, ya que es necesario deducir de ellas especialmente rasgos muy esenciales del fenómeno que hay que definir. Por eso, sin olvidar la significación condicional y relativa de todas las definiciones en general, las cuales no pueden nunca abarcar en todos sus aspectos las relaciones del fenómeno en su desarrollo completo, conviene dar una definición del imperialismo que contenga sus cinco rasgos fundamentales siguientes, a saber: 1) la concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo que ha creado los monopolios, que desempeñan un papei decisivo en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este "capital financiero", de la oligarquía financiera; 3) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular; 4) la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y 5) la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes. El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes.

Más adelante veremos cómo se puede y se debe definir de otro modo el imperialismo, si se tienen en cuenta no sólo las nociones fundamentales puramente económicas (a las cuales se limita la definición que hemos dado), sino también el lugar histórico de esta fase del capitalismo en relación con el capitalismo en general o la relación del imperialismo y de las dos tendencias fundamentales del movimiento obrero. Lo que hay que consignar inmediatamente es que, interpretado en el sentido mencionado, el imperialismo representa en sí, indudablemente, una fase particular de desarrollo del capitalismo. Para dar al lector una idea lo más fundamentada posible del imperialismo, nos hemos esforzado deliberadamente en reproducir el mayor número posible de opiniones de economistas burgueses, que se ven obligados a reconocer los hechos de la economía capitalista moderna establecidos de una manera particularmente incontrovertible. Con el mismo fin hemos reproducido datos estadísticos detallados que permiten ver hasta qué punto ha crecido el capital bancario, etc., en qué precisamente se ha expresado la transformación de la cantidad en calidad, el tránsito del capitalismo desarrollado al imperialismo. Huelga decir, naturalmente, que en la naturaleza y en la sociedad todos los límites son convencionales y mudables, que sería absurdo discutir, por ejemplo, sobre el año o la década precisos en que se instauró "definitivamente" el imperialismo.

Pero sobre la definición del imperialismo nos vemos obligados a discutir ante todo con C. Kautsky, con el principal teórico marxista de la época de la llamada Segunda Internacional, es decir, de los veinticinco años comprendidos entre 1889 y 1914. Kautsky se pronunció decididamente, en 1915, e incluso en noviembre de 1914, contra las ideas fundamentales expresadas en nuestra definición del imperialismo, declarando que por imperialismo hay que entender, no una "fase" o un grado de la economía, sino una política, precisamente una política determinada, la política "preferida" por el capital financiero; que no se puede "identificar" el imperialismo con el "capitalismo contemporáneo"; que, si se incluyen en la noción de imperialismo "todos los fenómenos del capitalismo contemporáneo" -- cartels, proteccionismo, dominación de los financieros, política colonial --, en ese caso la cuestión de la necesidad del imperialismo para el capitalismo se convierte en "la tautología más trivial", pues entonces, "naturalmente, el imperialismo es una necesidad vital para el capitalismo", etc. Expresaremos todavía con más exactitud el pensamiento de Kautsky si reproducimos la definición del imperialismo dada por él, directamente opuesta a la esencia de las ideas explanadas por nosotros (pues las objeciones procedentes del campo de los marxistas alemanes, los cuales han defendido semejantes ideas durante toda una serie de años, son ya conocidas desde hace mucho tiempo por Kautsky como objeción de una tendencia determinada en el marxismo).

La definición de Kautsky está concebida así: "El imperialismo es un producto del capitalismo industrial altamente desarrollado. Consiste en la tendencia de cada nación industrial capitalista a someter y anexionarse regiones agrarias, cada vez mayores [la cursiva es de Kautsky], sean cuales sean las naciones que las pueblan". Esta definición no sirve absolutamente para nada, puesto que es unilateral, es decir, destaca arbitrariamente tan sólo el problema nacional (si bien extraordinariamente importante, tanto por sí mismo como por su relación con el imperialismo), enlazándolo arbitraria y erróneamente sólo con el capital industrial en los países que se anexionan otras naciones, colocando en primer término, de la misma forma arbitraria y errónea, la anexión de las regiones agrarias.

El imperialismo es una tendencia a las anexiones; he aquí a lo que se reduce la parte política de la definición de Kautsky. Es justa, pero extremadamente incompleta, pues en el aspecto político es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción. Pero lo que en este caso nos interesa es el aspecto económico que Kautsky mismo ha introducido en su definición. Las inexactitudes de la definición de Kautsky saltan a la vista. Lo característico del imperialismo no es justamente el capital industrial, sino el capital financiero. No es un fenómeno casual que, en Francia precisamente, el desarrollo particularmente rápido del capital financiero, que coincidió con un debilitamiento del capital industrial, provocara a partir de la década del 80 del siglo pasado una intensificación extrema de la política anexionista (colonial). Lo característico para el imperialismo consiste precisamente en la tendencia a la anexión no sólo de las regiones agrarias, sino también de las más industriales (apetitos alemanes respecto a Bélgica, los de los franceses en cuanto a la Lorena), pues, en primer lugar, el reparto definitivo de la Tierra obliga, al proceder a un nuevo reparto, a tender la mano hacia toda clase de territorios; en segundo lugar, para el imperialismo es sustancial la rivalidad de varias grandes potencias en la aspiración a la hegemonía, esto es, a apoderarse de territorios no tanto directamente para sí, como para el debilitamiento del adversario y el quebrantamiento de su hegemonía (para Alemania, Bélgica tiene una importancia especial como punto de apoyo contra Inglaterra; para Inglaterra, la tiene Bagdad como punto de apoyo contra Alemania, etc.).

Kautsky se remite particularmente -- y reiteradas veces -- al ejemplo de los ingleses, los cuales, según él, han establecido la significación puramente política de la palabra "imperialismo" en la acepción de Kautsky. En la obra del inglés Hobson, "El imperialismo", publicada en 1902, leemos lo siguiente: "El nuevo imperialismo se distingue del viejo, primero, en que, en vez de las aspiraciones de un solo imperio creciente, sostiene la teoría y la práctica de imperios rivales, guiado cada uno de ellos por idénticos apetitos de expansión política y de beneficio comercial; segundo, en que los intereses financieros o relativos a la inversión del capital predominan sobre los comerciales".

Como vemos, Kautsky de hecho carece por completo de razón al remitirse a los ingleses en general (en los únicos en que podría apoyarse sería en los imperialistas ingleses vulgares o en los apologistas declarados del imperialismo). Vemos que Kautsky, que pretende continuar defendiendo el marxismo, en realidad da un paso atrás con relación al social-liberal Hobson, el cual tiene en cuenta, con más acierto que él, las dos particularidades "histórico-concretas" (¡Kautsky, con su definición, se mofa precisamente de lo histórico-concreto!) del imperialismo contemporáneo: 1) concurrencia de varios imperialismos; 2) predominio del financiero sobre el comerciante. Si lo esencial consiste en que un país industrial se anexiona un país agrario, en este caso se concede el papel principal al comerciante. La definición de Kautsky no sólo es errónea y no marxista, sino que sirve de base a todo un sistema de concepciones que rompe totalmente con la teoría marxista y con la práctica marxista, de lo cual hablaremos más adelante. Carece absolutamente de seriedad la discusión sobre palabras promovida por Kautsky: ¿hay que calificar de imperialismo o de fase del capital financiero la fase actual del capitalismo? Llamadlo como queráis, esto es indiferente. Lo esencial consiste en que Kautsky separa la política del imperialismo de su economía, hablando de las anexiones como de una política "preferida" por el capital financiero y oponiendo a la misma otra política burguesa posible, según él, sobre la misma base del capital financiero. Resulta que los monopolios en la economía son compatibles con el modo de obrar no monopolista, no violento, no anexionista en política. Resulta que el reparto territorial del mundo, terminado precisamente en la época del capital financiero y que constituye la base del caracter particular de las formas actuales de rivalidad entre los más grandes Estados capitalistas, es compatible con una política no imperialista. Resulta que de este modo se disimulan, se atenúan las contradicciones más radicales de la fase actual del capitalismo en vez de ponerlas al descubierto en toda su profundidad; resulta un reformismo burgués en lugar del marxismo.

Kautsky discute con el apologista alemán del imperialismo y de las anexiones, Cunow, el cual razona de un modo burdo y cínico: el imperialismo es el capitalismo contemporáneo; el desarrollo del capitalismo es inevitable y progresivo; por consiguiente, el imperialismo es progresivo ¡y hay que arrastrarse ante el imperialismo y glorificarlo! Este razona miento se parece, en cierto modo, a la caricatura que trazaban los populistas contra los marxistas rusos en los años 1894-1895: si los marxistas consideran que el capitalismo es en Rusia inevitable y progresivo, deben consagrarse a abrir tabernas y a fomentar el capitalismo. Kautsky objeta a Cunow: no, el imperialismo no es el capitalismo contemporáneo, sino solamente una de las formas de la política del mismo; podemos y debemos luchar contra esa política, luchar contra el imperialismo, contra las anexiones, etc.

La objeción parece completamente plausible, pero, en realidad, equivale a una defensa más sutil, más velada (y, por esto, más peligrosa) de la conciliación con el imperialismo, pues una "lucha" contra la política de los trusts y de los bancos que deje intactas las bases de la economía de los unos y de los otros, se reduce al reformismo burgués y al pacifismo, a los buenos propósitos inofensivos. Velar con palabras las contradicciones existentes, olvidar las más importantes, en vez de descubrirlas en toda su profundidad: he aquí en qué consiste la teoría de Kautsky, la cual no tiene nada que ver con el marxismo. ¡Y, naturalmente, semejante "teoría" no sirve más que para la defensa de la idea de la unidad con los Cunow! "Desde el punto de vista puramente económico -- escribe Kautsky --, no es imposible que el capitalismo pase todavía por una nueva fase: la aplicación de la política de los cartels a la pol{tica exterior, la fase del ultraimperialismo", esto es, el superimperialismo, la unión de los imperialismos de todo el mundo, y no la lucha de los mismos, la fase de la cesación de las guerras bajo el capitalismo, la fase de la "explotación general del mundo por el capital financiero unido internacionalmente".

Será preciso que nos detengamos más adelante en esta "teoria del ultraimperialismo", con el fin de hacer ver en detalle hasta qué punto rompe irremediable y decididamente con el marxismo. Lo que aquí debemos hacer, de acuerdo con el plan general de este trabajo, es echar una ojeada a los datos económicos precisos que se refieren a esta cuestión. ¿Es posible el "ultraimperialismo", "desde el punto de vista puramente económico", o es un ultradisparate? Si se entiende por punto de vista puramente económico la "pura" abstracción, todo cuanto se pueda decir se reduce a la tesis siguiente: el desarrollo va hacia el monopolio; por lo tanto, hacia un monopolio mundial único, hacia un trust mundial único. Esto es indiscutible, pero, al mismo tiempo, carece de todo contenido, como la indicación de que "el desarrollo va hacia" la producción de los artkulos alimenticios en los laboratorios. En este sentido, la "teoría" del ultraimperialismo es tan absurda como lo sería la de la "ultraagricultura".

Pero si se habla de las condiciones "puramente económicas" de la época del capital financiero como de una época históricamente concreta que se refiere a principios del siglo XX, la mejor respuesta a las abstracciones muertas del "ultraimperialismo" (que sirven exclusivamente al fin más reaccionario: distraer la atención del carácter profundo de las contradicciones existentes) es la oposición a las mismac de la realidad económica concreta de la economía mundial moderna. Las divagaciones inconsistentes de Kautsky sobre el ultraimperialismo estimulan, entre otras cosas, la idea profundamente errónea y que echa agua al molino de los apologistas del imperialismo, según la cual la dominación del capital financiero atenúa la desigualdad y las contradicciones de la economía mundial, cuando, en realidad, lo que hace es acentuarlas.

R. Calwer, en su opúsculo "Introducción a la economía mundial"*, ha intentado resumir los principales datos puramente económicos que permiten formarse una idea concreta de las interrelaciones de la economía mundial en los albores del siglo XX. Calwer divide al mundo en cinco "regiones económicas principales": 1) la centroeuropea (toda Europa, con excepción de Rusia e Inglaterra); 2) la británica; 3) la rusa; 4) la oriental-asiática, y 5) la americana, incluyendo las colonias en las "regiones" de los Estados a los cuales pertenecen, y "dejando de lado" algunos países no incluidos en las regiones, por ejemplo: Persia, Afganistán, Arabia, en Asia; Marruecos y Abisinia, en
Africa, etc.
La rivalidad imperialista y la lucha entre ellos se hallan extremadamente exacerbadas a consecuencia de que Alemania dispone de una región insignificante y de pocas colonias; la creación de una "Europa Central" es todavía cosa del futuro, y se está engendrando en una lucha desesperada. Por el momento, el rasgo característico de toda Europa es el fraccionamiento político. En las regiones británica y americana, por el contrario, es muy elevada la concentración política, pero hay una desproporción enorme entre la inmensidad de las colonias de la primera y la insignificancia de las de la segunda. Y en las colonias, el capitalismo no hace más que empezar a desarrollarse. La lucha por la América del Sur se va exacerbando cada día más.

Hay dos regiones, en las que el capitalismo está débilmente desarrollado: la de Rusia y la oriental-asiática. En la primera, es extremadamente débil la densidad de la población; en la segunda, muy elevada; en la primera, la concentración política es grande; en la segunda, no existe. El reparto de China no ha hecho más que empezar, y lalucha por dicho país entre el Japón, los Estados Unidos, etc. es cada día más intensa.

Comparado con esta realidad -- con la variedad gigantesca de condiciones económicas y políticas, con la desproporción extrema en la rapidez de desarrollo de los distintos países, etc., con la lucha rabiosa entre los Estados imperialistas -- el cuento estúpido de Kautsky sobre el ultraimperialismo "pacífico". ¿No es esto un intento reaccionario de un asustado filisteo de ocultarse la terrible realidad? ¿Es que los cartels internacionales, en los que Kautsky ve los gérmenes del "ultraimperialismo" (como la producción de tabletas en los laboratorios "puede" ser considerada como el germen de la ultraagricultura), no nos muestran el ejemplo de una partición y un nuevo reparto del mundo, el tránsito del reparto pacífico al no pacífico, y a la inversa? ¿Es que el capital financiero norteamericano y otros, que se repartían pacíficamente todo el mundo, con la participación de Alemania, en el sindicato internacional del rail, pongamos por caso, o en el trust internacional de la marina mercante, no reparten actualmente de nuevo el mundo sobre la base de las nuevas relaciones de fuerzas, relaciones que se modifican de una manera absolutamente no pacífica?

El capital financiero y los trusts no atenúan, sino que acentúan la diferencia entre el ritmo de crecimiento de las distintas partes de la economía mundial. Y si la correlación de fuerzas ha cambiado, ¿cómo pueden resolverse las con tradicciones, bajo el capitalismo, si no es por la fuerza? En la estadística de las vías férreas* hallamos datos extraordina riamente exactos sobre la diferencia de ritmo en el creci miento del capitalismo y del capital financiero en toda la economía mundial. Por lo que se reíiere a 1890, ha sido preciso determinar aproximadamente algunas pequeñas particularidades sobre la distribución de las vías férreas entre las colonias de los distintos países.

Las vías férreas se han desarrollado, por consiguiente, con mayor rapidez que en ninguna otra parte, en las colonias y en los Estados independientes (y semiindependientes) de Asia y América. Es sabido que el capital financiero de los cuatro o cinco Estados capitalistas más importantes ordena y manda aquí de un modo absoluto. Doscientos mil kilómetros de nuevas líneas férreas en las colonias y en otros países de Asia y América, significan más de 40 mil millones de marcos de nuevas inversiones de capital en condiciones particularmente ventajosas, con garantías especiales de rendimiento, con pedidos lucrativos para las fundiciones de acero, etc., etc.

Donde más rápidamente crece el capitalismo es en las colonias y en los países transoceánicos. Entre ellos aparecen nuevas potencias imperialistas (Japón). La lucha de los imperialismos mundiales se agudiza. Crece el tributo que el capital financiero percibe de las empresas coloniales y ultraoceánicas, particularmente lucrativas. En el reparto de este "botín", una parte excepcionalmente grande va a parar a manos de países que no siempre ocupan un lugar preeminente, desde el punto de vista del ritmo de desarrollo de las fuerzas productivas. Así, pues, cerca del 80% de todas las líneas férreas se halla concentrado en las cinco potencias más importantes. Pero la concentración de la propiedad de dichas líneas, la concentración del capital financiero es incomparablemente mayor aún; pues, por ejemplo, una masa enorme de las acciones y obligaciones de los ferrocarriles americanos, rusos y otros pertenece a los millonarios ingleses y franceses.

Gracias a sus colonias, Inglaterra ha aumentado "su" red ferroviaria en 100 mil kilómetros, cuatro veces más que Alemania. Sin embargo, todo el mundo sabe que el desarrollo de las fuerzas productivas de Alemania, en este mismo período, y sobre todo el desarrollo de la producción hullera y siderúrgica, ha sido incomparablemente más rápido que en Inglaterra, dejando ya a un lado a Francia y Rusia. En 1892, Alemania producía 4,9 millones de toneladas de hierro fundido, contra 6,8 en Inglaterra, mientras que en 1912 producía ya 17,6 contra 9,0, esto es iuna superioridad gigantesca sobre Inglaterra! Ante esto, cabe preguntar: en el terreno del capitalismo, ¿qué otro medio podía haber que no sea la guerra, para suprimir la desproporción existente entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la acumulación del capital, por una parte, y el reparto de las colonias y de las "esferas de influencia" para el capital financiero, por otra?

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